lunes, 22 de mayo de 2017

EMERITAM ITER NOVISSIMVM AD XXI LVDOS SCAENICOS SPECTANDOS.


A.D. VII KAL. MAIAS FACTVM
Amphitheatrum Emeritense valde admirati sumus. Photogramma a discipula Paula Burgos factum.
Hoc autophotogramma fecimus in cavea theatri Emeritensis sedentes. Photogramma a professore factum.
In theatro Emeritensi spectaculum spectavimus optimum de fabula cothurnata Supplices nominata et a poeta AESCHYLO scripta. Paulo post altera fabula palliata acta est: T. Maccii PLAVTI Pseudolus. Photogramma a professore factum.

In Foro Municipali ante templum Dianae appellatum. Photogramma a discipula Paula Burgos factum.

martes, 14 de marzo de 2017

Pontes in itinere: PONTE ROMANA da RIBEIRA DO TAVEIRÓ.

Ponte romana da Ribeira do Taveiró, entre Orca y São Miguel de Acha.
Al igual que la Ponte Romana de Meimoa (ver entrada anterior en este blog), este de la Ribeira do Taveiró es otro de los puentes considerados como romanos que evidentemente en su estado actual de (re)construcción no son tales, pero que por su situación viaria, trazado y factura vienen a ser reedificación y reutilización in situ de obras de ingeniería romana. Se trata de un puente que en la actualidad sigue dando servicio al tránsito rodado de la carretera EN-239 en el distrito portugués de Castelo Branco entre las freguesias de Orca (Fundão) y São Miguel de Acha (Idanha-a-Nova).
Aspecto actual del puente de origen romano sobre el río Ceife, entre los municipios portugueses de Fundão e Idanha-a-Nova.
Esta Ponte "Romana" franquea las aguas de la Ribeira do Taveiró o Rio Ceife, afluente del Ponsul (cuenca hidrográfica del Tajo), entre los concelhos de Fundão e Idanha-a-Nova. Sus seis arcos de medio punto -de distinto diámetro: mayores sobre el cauce fluvial y menores sobre el lecho de avenida- y su tablero rectilíneo reproducen de manera bastante aproximada el aspecto que debió de tener la obra romana original, de la que parecen haberse conservado tan sólo algunos sillares del arranque de los arcos.
Perspectiva del puente sobre la Ribeira de Taveiró, obra de ingeniería de origen romano que continúa dando paso al tráfico rodado en nuestros días.
Su emplazamiento responde a la necesidad de dar paso sobre esta corriente fluvial (de notable caudal en época de lluvias) a una calzada secundaria, variante o ramal viario romano del Iter ab Emerita Bracaram ("Camino de Mérida a Braga", la calzada de nuestro Puente de Alcántara), tramo que, partiendo seguramente desde la Civitas Igaeditanorum (Idanha-a-Velha) se dirigiría hacia el NO buscando las importantes ciudades hispanorromanas de Conimbriga y Aeminium, en el entorno de la actual Coimbra.
COORDENADAS:
 40º 02' 13'' N
7º 20' 26'' O


miércoles, 14 de diciembre de 2016

Pontes in itinere: PONTE ROMANA de MEIMOA.

La conocida popularmente en la actualidad como Ponte Romana de Meimoa se encuentra en la freguesia así llamada: MEIMOA, perteneciente al concelho de Penamacor, en el distrito portugués de Castelo Branco (Beira Interior).
Este puente ocupa el emplazamiento -y, hasta cierto punto, reproduce el aspecto- de la original obra de ingeniería civil romana que salvaba el curso de la Ribeira de Meimoa, afluente del Zêzere (cuenca fluvial del Tajo), con un total de nueve arcos de diferentes dimensiones, en un tramo viario entre la Civitas Igaeditanorum (Idanha-a-Velha) y, probablemente, algún otro municipium de la Lusitania de los que contribuyeron a la construcción del Puente de Alcántara y que todos los indicios apuntan a que radicarían por esta región, tal vez Interamnia o Lancia Oppidana, aunque la localización de éstos aún no se ha determinado con exactitud y es objeto de discusión. En cualquier caso, se trataría de un ramal secundario de la calzada principal Emerita-Bracara que salva el Tajo por nuestro Puente de Alcántara.
La obra que podemos admirar en la actualidad, si bien con arreglos posteriores -puesto que, como tantos otros, sigue usándose de puente en la actualidad-, es de factura medieval y renacentista, de entre los siglos XIV y XVI, datando de esta última centuria su definitiva reconstrucción bajo el reinado de Felipe II de España y I de Portugal, que se hizo siguiendo el trazado de la obra original romana, como sucedió en tantos otros sitios. El puente hoy se encuentra integrado en una zona de lazer dentro de un amplio y bien cuidado jardín con césped y arboleda, con todos los servicios y con el atractivo añadido de una praia fluvial o piscina natural sobre las frescas y límpidas aguas de la Ribeira de Meimoa; su visita es muy recomendable en cualquier época del año, pero sobre todo en verano para disfrutar del atractivo añadido del baño.
A este puente romano podemos acceder permanentemente desde la propia población de Meimoa (en cuyas afueras se encuentra), a 12 kms. de la capital municipal Penamacor en la EN-233 (sentido Sabugal), tomando el cruce que, a mano izquierda, señala la Ponte Romana en la misma travesía (cruce de Benquerença) [pinchar abajo en Ubicación].
COORDENADAS: 40º13'34'' N / 7º11'17'' O

sábado, 26 de noviembre de 2016

Pontes in itinere: PONTE ROMANA de PÊRO VISEU.



El puente romano de Pêro Viseu, sobre la Ribeira da Meimoa. Foto: Carlos Del Sol.


A 4 kilómetros de la freguesia de Pêro Viseu, en el municipio portugués de Fundão (distrito de Castelo Branco), se encuentra una de las más notables obras de ingeniería civil romana en el oeste peninsular: el PUENTE ROMANO sobre la Ribeira da Meimoa (afluente del Zêzere, cuenca hidrográfica del Tajo).


Otra imagen del puente romano de Pêro Viseu. Foto: Carlos Del Sol.
Se construyó este puente para salvar el curso -permanente, y muy abundante en época de lluvias- de la Ribeira da Meimoa, en el itinerario de la calzada que comunicaba Augusta Emerita, capital de la Lusitania, con Bracara Augusta, principal ciudad del noroeste peninsular; la misma calzada de nuestro Puente de Alcántara, en el tramo entre la Civitas Igaeditanorum (Idanha-a-Velha) y Centum Cellas (Colmeal da Torre),  vía romana de la que se conserva buena parte del enlosado original sobre el puente. La obra que podemos admirar en la actualidad sigue en pie a pesar del paso del tiempo y del hombre, y continúa dando servidumbre al tráfico rodado en la estrada que liga Pêro Viseu con la freguesia de Valverde y la propia capital municipal de Fundão (a 12 kms.).



Aspecto actual de la calzada romana Emerita-Bracara sobre el puente de Pêro Viseu. Los vehículos siguen usando este puente después de casi dos mil años, como en Alcántara y tantos otros lugares. Foto: Carlos Del Sol.

El puente está constituido por tres bóvedas de medio punto, la central ligeramente rebajada y con una luz mucho mayor que las laterales, que se encuentran fuera del cauce del río -en su lecho de avenida- y hoy muy invadidas por la vegetación. Lo más notable de esta obra es precisamente su enorme y elegante vano central, que, con un diámetro de cerca de 20 mts., salva todo el ancho del cauce fluvial.



Imagen del arco central del puente romano de Pêro Viseu, que salva todo el cauce de la Ribeira de Meimoa con una anchura próxima a los veinte metros. Foto: Carlos Del Sol.



En sus inmediaciones se han hallado vestigios de ocupación de época romana y posterior, tales como inscripciones funerarias (hoy en el Museu José Monteiro de Fundão) y sepulturas antropomorfas excavadas en la misma roca granítica que sirvió para edificar esta magnífica obra que, después de casi dos milenios, sigue cumpliendo la misma función para la que fue concebida por los ingenieros romanos que la diseñaron.

El puente se puede visitar permanentemente accediendo por la carretera que sale desde la N 346 a mano izquierda antes de llegar a la población de Pêro Viseu (en sentido Penamacor-Fundão) y que conduce a Valverde y Fundão. Hay que estar atentos y, en caso necesario, usar geolocalización porque este monumento no está señalizado en la carretera principal (pinchar abajo donde "Ubicación"). Las coordenadas son: 40º 11'15'' N / 7º26'39''O.

domingo, 23 de octubre de 2016

Stationes in itinere: VILLA de QUINTA DA FÓRNEA.



Las ruinas de la villa romana de la Quinta da Fórnea
 fueron descubiertas accidentalmente
 con motivo de las obras de la autovía A-23 en 1999,
 y se encuentran en término del concelho de Belmonte,
 entre esta localidad y la freguesia de Caria,
 dentro de la región portuguesa de la Beira Interior.


En esta región portuguesa, próxima a nuestra Extremadura, el amplio elenco de yacimientos romanos descubiertos y excavados reflejan la importancia que tuvo la zona en el contexto de la Lūsītānia romana, tanto desde el punto de vista geopolítico: por su situación en el recorrido de la calzada o vía imperial que conectaba Emerita Augusta (Mérida, capital de la Provincia) con Bracara Augusta (Braga, por entonces ciudad principal del noroeste de Hispania), como desde el punto de vista económico: por la cantidad y calidad de suelos fértiles en la comarca conocida como Cova da Beira (valle del río Zêzere, afluente del Tajo, a los pies de la Serra da Estrela), y por la extracción y comercialización del estaño, tan abundante en el occidente peninsular y tan demandado en esta época para la elaboración del bronce.
Junto al recorrido de esta calzada Emerita-Bracara (la misma de nuestro Puente de Alcántara) y en estos fértiles terrenos, en una ladera suave a los pies de la Serra da Boa Esperança se edificó esta villa hacia el siglo II.

La villa, elemento fundamental del paisaje rural en época romana, se constituía no sólo como explotación agropecuaria sino también como núcleo poblacional autosuficiente, y estaba integrada por:
  • El sector habitacional dedicado al propietario o capataz y sus familias: pars urbāna.
  • Los alojamientos de la servidumbre que trabajaba en la explotación: pars rustica.
  • El conjunto de edificios dedicados a la explotación agroganadera: silos, almacenes, lagares, bodegas, establos, talleres, fraguas, hornos...: pars fructuāria o pars frūmentāria.

En el caso concreto de la villa de Quinta da Fórnea, se constata además la existencia de un área de letrinas y de unos baños o termas de carácter privado, con sus distintas piscinas para baños calientes (caldārium), templados (tepidārium) y fríos (frīgidārium), su vestuario o apodytērium y la cámara de calefacción o hypocaustum.

Esta villa de la Quinta da Fórnea parece, por su situación y proporciones, ligada a una propiedad extensa o latifundio, aunque ciertamente no se han encontrado en ella vestigios de opulencia que están presentes en otras villae romanas, tales como mármoles o mosaicos; sí aparecen restos reutilizados de construcciones anteriores, tales como sillares almohadillados, fustes de columnas o fragmentos de cornisas. La villa parece haberse mantenido activa hasta los siglos IV-V, fecha de su probable abandono.
Cómo llegar y horarios: El yacimiento se encuentra perfectamente señalizado y musealizado, con indicación de recorridos y con paneles informativos. Se trata de un recinto abierto y sin horario, de manera que se puede visitar permanentemente; ello y su situación junto a la A-23 lo hacen muy accesible, aunque para visitarlo hay que salir de esta autovía en Belmonte y coger la N-345 en dirección a Caria.

lunes, 13 de junio de 2016

Stationes in itinere: CENTVM CELLAS.

Perspectiva del yacimiento y torre de Centum Cellas.
En el corazón de la Cova da Beira, una de las comarcas agrícolas más ricas del interior de Portugal, al pie de la Serra da Estrela y próxima a la confluencia de los ríos Zêzere (afluente del Tajo) y su tributario el Gaia, se alza, desafiante al paso de los siglos, una imponente construcción de piedra labrada que ha dado nombre a la localidad de Colmeal da Torre, freguesia perteneciente al concelho de Belmonte, en el distrito de Castelo Branco, dentro de la región portuguesa de la Beira Interior. Se trata de los restos de una importante villa romana del s. I de nuestra era, conocida con el nombre de CENTVM CELLAS. En la actualidad, y aunque el yacimiento ha sido objeto de excavaciones, poco más podemos contemplar que ese solitario y enigmático edificio macizo de tres cuerpos, construido con enormes bloques del granito rosáceo de la comarca sin emplear argamasa.
Centum Cellas: vista parcial del yacimiento y fachada norte de la torre.
Centum Cellas es el caso acusativo del topónimo latino Centum Cellae, que se puede traducir por "Cien Celdas" y que, por sí mismo (centum aquí hace referencia no a "cien" exactamente, sino a "innumerables"), atestigua la grandeza que en su día tuvo esta villa romana del siglo I d.C. 
La torre de Centum Cellas, una de las edificaciones romanas más altas conservadas en la Península Ibérica. Perspectiva desde el noroeste.
Para que nos hagamos una idea de su grandiosidad, baste decir que el área excavada de la villa se reduce a su parte residencial. Las restantes partes: graneros, almacenes, establos, habitaciones de la servidumbre y termas, con toda probabilidad se han perdido definitivamente. En lo que se refiere a las termas, su destrucción es dato conocido, y puede fecharse en la década de 1.940, cuando el testimonio de lugareños que trabajaban cerca de allí nos habla de la aparición de "muchos ladrillos parecidos al tijolo burro (= ladrillo macizo), que luego se usaron para construir hornos de cocer pan". Se estaban refiriendo, sin duda, a los ladrillos con que se edificaban los arcos que sostenían la cámara del hypocaustum o sistema de calefacción y agua caliente de los complejos termales romanos.
La torre de Centum Cellas. Perspectiva desde el suroeste.
Lugar durante mucho tiempo de leyendas y fabulaciones, Centum Cellas era, en fin y de acuerdo con una inscripción encontrada in situ, la residencia de un noble romano de gran influencia y poder económico llamado Caecilius, que aquí habitaba con su familia y esclavos. Sus ganancias provenían, aparte de la habitual actividad agrícola –muy destacable en esta comarca-, de la extracción y comercialización del estaño, facilitada esta por la proximidad a la calzada que unía Bracara Augusta (Braga), principal núcleo urbano del noroeste peninsular, con la capital de la Lusitania romana, Emerita Augusta (Mérida): esto es, la misma calzada del Puente de Alcántara, que llegaba hasta estas tierras pasando por la Civitas Igaeditanorum (Idanha-a-Velha) y Talabara (probablemente, Capinha) y dejando a su vera la opulenta villa romana de la Quinta da Fórnea, en Caria –que será objeto de otra entrada en este blog-.
La torre de Centum Cellas. Perspectiva desde el sureste.
Parcialmente destruido por un incendio durante el s. III, el edificio tuvo que ser reconstruido, y aun así continuó siendo utilizado como residencia. Sólo con el declive del dominio romano en la Península Ibérica, hacia finales del siglo IV, deja Centum Cellas de ser núcleo habitacional, comenzando así su empleo para otros fines por parte de la población local. 
Fachada sur de la torre de Centum Cellas, parte residencial de una próspera explotación agropecuaria romana.
Hacia los siglos X u XI se edificó, dentro del área actualmente excavada, una pequeña capilla, en torno a la cual se cavaron algunas sepulturas antropomorfas. Centum Cellas aparece después como Centocelas en documentos a partir del s. XII, en calidad de población cedida a la sede episcopal de Coímbra por el rey Sancho I de Portugal, con fuero concedido en 1194 (según otros, en 1188). Este fuero sólo estuvo vigente hasta 1199, pues Sancho I, tras acuerdo con el a la sazón obispo de Coímbra D. Pedro, lo derogó, concediéndolo a la vecina villa de Belmonte por razones estratégicas. A este nuevo foro se asignaron los mismos límites establecidos para el fuero de Centocelas.
Detalle de la fachada oeste de la torre de Centum Cellas, con visible alteración del sistema simétrico de vanos de la construcción original romana.
Paulatinamente abandonada, reutilizada su magnífica piedra labrada para la construcción, reaprovechada para otros fines, la antigua villa fue poco a poco perdiendo su antigua grandiosidad, quedando hoy solamente en pie su núcleo residencial original que, por coincidencia, es similar a una torre.
Vista interior de la torre de Centum Cellas y su peculiar disposición de vanos.
Testigo, no obstante, de esa antigua grandeza es, siquiera, el topónimo de la freguesia donde se asienta este yacimiento: Colmeal da Torre, que traducido al castellano sería "Colmenar (por lo de las Cien Celdas) de la Torre (por lo de la que aún hoy se ve)". Merece la pena una escapada al interior portugués para -entre otras cosas- conocer este singular yacimiento hispanorromano, y más aún si la completamos con un paseo por la próxima y espectacular Serra da Estrela, de la que se disfruta de una impactante panorámica desde estas ruinas.
La Serra da Estrela vista desde el castelo de Belmonte.

NOTA: Este mismo artículo grosso modo ya lo publiqué hace diez años en el portal www.celtiberia.net La información estrictamente arqueológica está parcialmente extraída -y libremente traducida del portugués-  del artículo sobre Centum Cellas en www.arqueobeira.net  (portal hoy no disponible por reconstrucción); todo lo demás, incluidas las fotografías, es de cosecha propia, fruto de varios viajes al yacimiento.

Centum Cellas, un lugar de leyenda.

 CÓMO LLEGAR y HORARIOS
Desde la autovía (hoy autopista de peaje) A-23, tomaremos la salida para Belmonte. // Desde la EX-205 (Hervás-Portugal), entrando en Portugal llegaremos hasta Penamacor y seguiremos su circunvalación hasta la salida para Fundão y Covilhã (que es la última); por esta carretera, N-346, avanzaremos hasta la pintoresca población de Capinha, en cuya travesía sale a mano derecha un cruce para Caria y Belmonte, que tomaremos.

Una vez en Belmonte por una u otra vía, buscamos dirección Guarda por la antigua nacional N-18 (no por la autovía) y, a la altura del cruce para Colmeal da Torre, internándonos por éste nos tropezaremos literalmente con las ruinas de Centum Cellas. El yacimiento se encuentra vallado, pero sus puertas están abiertas todo el año. Esto, muy inusual en recintos españoles similares, nos permite un horario permanente y nos aconseja ser más respetuosos aún, si cabe, con este yacimiento y con esta singular construcción que ni los siglos ni la incuria ni el utilitarismo han conseguido derribar. Que lo disfrutéis.
Vista de Belmonte desde Centum Cellas. En primer término, viñedos de la Denominación de Origen Protegida Beira Interior. Dos mil años después, continúa la rica tradición vinícola que ya cultivaran por aquí Caecilius y sus herederos.



sábado, 16 de abril de 2016

EMERITAM ITER NOVISSIMVM AD XX LVDOS SCAENICOS SPECTANDOS

A.D. XVI Kalendas Maias factum.

Discipuli in cavea AMPHITHEATRI stantes antequam theatrum intraverunt.


In THEATRO Emeritensi, fabulam coturnatam spectavimus optimam, Electra nominatam et a SOPHOCLE scriptam.

Fabula acta, ante FRONTEM SCENAE paulisper mansimus.

DOMO MITHRAICA valde delectati sumus.

Hoc magnificum TEMPLVM olim Caesaris sacrum, nunc DIANAE appellatum,  in foro Municipali situm est.

In MVSAEO EMERITENSI pulcherrima opera tessellata hodie servata sunt, in quibus hoc de venatione nos maxime delectavit.